domingo, 1 de febrero de 2009

Aprendizaje y desarrollo de competencias

¿Qué concepciones de aprendizaje nos parecen congruentes con el enfoque por competencias y por qué?

Desde mi punto de vista, los enfoques del aprendizaje por descubrimiento, aprendizaje significativo, el constructivismo piagetiano y el socio-constructivismo son los más congruentes con el enfoque de competencias, ya que cada uno de ellos aporta elementos valiosos como:

- El descubrimiento de la realidad a través de la experimentación directa,
- La interacción entre los viejos conocimientos y los nuevos,
- Las fase del desarrollo cognitivo y la reconstrucción de los esquemas de conocimiento,
- El proceso personal y social de construcción del conocimiento.

El énfasis puesto en algún aspecto del desarrollo biológico, pedagógico y psico-social del aprendiz son postulados indispensables para comenzar a abordar nuestro trabajo docente pero, no se limita a ello, debemos tener una concepción holística del proceso para estar en condiciones de facilitar el aprendizaje y transmitir conocimientos. Porque tanto es factible que el conocimiento se adquiera como que se proporcione de manera más ágil y dinámica. Por ello, no sólo tenemos que quedarnos con los principios de estas perspectivas psico-pedagógicas, sino retroalimentarnos con textos filosóficos, éticos, morales que derivan de grandes pensadores mexicanos como José Vasconcelos, Gabino Barreda, Alfonso Reyes, Antonio Caso que, a través de sus escritos, dieron forma y contenido a la educación en México, los cuales han sido descuidados por el paso de los nuevos modelos de enseñanza-aprendizaje.

¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?

Por supuesto que no, el aprendizaje como proceso pedagógico y el aprehendizaje como proceso social está llamado para transformar a una sociedad que se dice ahora es del conocimiento, pero que no debemos descuidar que ésta misma sociedad requiere auto-pensarse. En ese mismo tenor, la escuela está destinada a sentar precedente para incorporar no sólo conocimientos, habilidades, destrezas, actitudes y valores bajo un esquema meramente instrumental, sino dotarlos de reflexión, crítica y análisis.

Las teorías y enfoques presentados muestran lo complejo del proceso de aprendizaje. Refieren visiones particulares sobre el entramado biológico, psico-social y pedagógico del mismo. Esto es algo difícil de entender y, más aún, de plasmar en el aula, donde nosotros como profesores aún tenemos lagunas que no nos permiten dar el salto cualitativo para cambiar la concepción de un aprendizaje, ya no digamos significativo o situado, sino formador de verdaderos ciudadanos responsables consigo mismos y con su país. El documento de trabajo invita a re-valorar nuestra función como transformadores de la práctica docente y no simples reproductores de enfoques, teorías o concepciones. Es tiempo de criticar, reflexionar, analizar y proponer de manera responsable.

La aplicación puntual de un programa de estudio, de un contenido programático, de un tema específico carece de sentido si, previamente, no nos hemos dado a la tarea de cuestionar ¿por qué y para qué hacemos docencia?. Como acertadamente dice el texto:

“Si los profesionistas docentes sólo regresaran a las aulas universitarias a ofrecer su praxis sin ningún análisis teórico, acabarían siendo sólo reproductores de un oficio puramente pragmático. Las profesiones no avanzarían”.

Daríamos un paso enorme, si como profesores reconociéramos que estamos en proceso de construcción, al igual que los jóvenes y al igual que la sociedad en su conjunto, por ello debemos develar nuestras enormes lagunas y trabajar en ellas. Pero no lo haremos aplicando tal cual un programa de materia, un examen final, una evaluación por competencias, debemos dar el salto por indagar los verdaderos entramados que se ocultan detrás de los jóvenes, al tiempo que iremos descubriendo otros procesos interesantes de configuración de nuestra sociedad, para estar en posibilidad de ser agentes del cambio.

1 comentario:

  1. Rosalina:
    Coincido plenamente contigo en que la aplicación de cualquier método, programa de estudio o actividad didáctica no tiene sentido si antes no lo hemos reflexionado. La reflexión crítica sobre nuestra práctica y la sistematización de ella nos permitirá descubrirnos y reconstruirnos a nosotros mismos como educadores al identificar quiénes somos a través de lo que hacemos. Ser conscientes del papel protagónico que nos corresponde en la transformación social y no solo aprender teorías para reproducirlas en el aula acríticamente, tomar posición y posesión de nuestra tarea en la construcción de teoría pedagógica contextualizada que considere nuestra historia como pueblo y nuestras aspiraciones como parte de un país con grandes riquezas pero también con grandes contradicciones.
    En este sentido, no solo tendremos que re-pensarnos los maestros, también tendremos que re-pensar la escuela, como una comunidad que aprende, que se construye y reconstruye constantemente; y como bien lo dices descubrir los entramados que hay detrás de los jóvenes, pero también los que subyacen detrás de nuestra práctica.
    Saludos
    Martha Lilia

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